martes, 27 de mayo de 2014

U-Bein Amarapura




Hicieron falta 1.060 troncos para erigir el puente de madera más largo del mundo. Levantado hace 150 años con el fin de unir la pagoda de Kyauktawgyi y la aldea de Taungthaman con la ciudad de Amarapura, cercana a Mandalay, contemplarlo mientras se pone el sol es un espectáculo fantasmagórico. Las aguas del lago Taungthaman se vuelven azul marino, el cielo se engalana de rosa y el sol pasa de amarillo naranja a rojo reventón, haciendo de los monjes que lo cruzan, la gente en bicicleta y las mujeres con canastos en la cabezas sombras chinescas que representan un papel tan real como esa vida que les lleva a cruzar el puente cada día mientras los turistas, apostados en las barcas, les contemplan atónitos.

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